albert-mirallesHan pasado unos días desde el 11 S, una Diada que nos trae novedades. Por una parte un cierto reflujo de las manifestaciones independentistas comparadas con años anteriores, aunque siguen siendo de una gran participación ciudadana.

Por otra parte la novedad del acto de celebración en St. Boi de Llobregat del 40 aniversario de la primera diada en libertad, de una libertad frágil y no consolidada entonces, pero un acto que significo un revulsivo en la situación política del momento. Franco había muerto el 20 N pero el franquismo seguía vivo.

La Asamblea de Catalunya convocaba el acto de St. Boi, con sus cuatro puntos que sumaban el máximo consenso político, sindical y social. Estos eran los cuatro puntos del carnet de la Asamblea de Catalunya, fechados en 7 de noviembre de 1971.

1.- La consecución de la amnistía general de presos y exilados políticos

2.- El ejercicio de las libertades democráticas fundamentales: libertades de reunión, de expresión, de asociación – incluida la sindical – , de manifestación y derecho de huelga, que garanticen el acceso del pueblo al poder económico y político.

3.- El restablecimiento provisional de las instituciones y de los principios configurados en el Estatut de 1932, como expresión concreta de estas libertades en Catalunya y como vía para llegar al pleno ejercicio del derecho de autodeterminación.

4.- La coordinación de la acción política de todos los pueblos peninsulares en la lucha democrática.

Hemos pasado en unos pocos años de la Diada inclusiva, donde salían a la calle todas juntas las personas que se manifestaban por el progreso social y los derechos nacionales a una situación donde la Diada ha sido monopolizada por la propuesta independentista, que ha expulsado más de la mitad de la población de esa ecuación que el PSUC llevo a su más alta expresión, la unidad de la lucha por los derechos sociales y los derechos nacionales.

No es una visión nostálgica del pasado lo que mueve esta reflexión, sino la preocupación hacia el futuro. Pocos días antes de la Diada de este año, el Abad de Montserrat manifestaba públicamente su preocupación por que veía un riesgo de ruptura del pueblo catalán con las tensiones independentistas, y hacía un llamamiento al diálogo. Ponía como ejemplo de referencia el Brexit, el referéndum que había dividido por la mitad al Reino Unido, y como en iglesias católicas y protestantes, al día siguiente del Brexit se rogaba para que no se rompiera la convivencia.

Hay tenemos por delante cuatro alternativas y cada fuerza política deberá elegir una. Mantener el estatus quo actual, la independencia, el estado confederal y el estado federal.

Muy pocos hoy defienden públicamente mantener la situación actual, es un factor casi residual. La independencia hoy es una quimera, en palabras de Urkullu, que como candidato a Lendakari para las elecciones de Euskadi del 25 S, dice que es imposible que hoy un estado se pueda declarar independiente, añadiendo que se decanta por la soberanía compartida.

Como es sabido, la diferencia entre confederación y federación reside en que, en la primera, las leyes particulares de las entidades confederadas prevalecen, en caso de conflicto, sobre las generales de la confederación. En una federación ocurre lo contrario. Son conocidas las evoluciones de EE.UU. y de suiza de estados confederales a estados federales.

La razón subyacente a esa tendencia a pasar de un régimen confederal a otro federal es que el primero es intrínsecamente inestable, pudiendo producirse en cualquier momento la disgregación del Estado, con el consiguiente quebranto de la seguridad jurídica de sus miembros, de la que tanto se habla hoy día y que es la base de cualquier pacto social (en sentido rousseauniano).

El PSUC viu, al igual que siempre el PSUC, defendemos el estado federal republicano como mejor modelo para el desarrollo de los derechos sociales y nacionales, aunando la lucha y la solidaridad de todos los Pueblos de España. La construcción de un estado federal republicano con una constitución garantista de los derechos laborales, sociales y democráticos, que incorpore el derecho a decidir, es la mejor solución a los problemas de las gentes y de las naciones, nacionalidades y regiones de España.

El PSUC viu hacemos un llamamiento para agrupar las fuerzas federalistas de Catalunya, de los partidos, asociaciones, colectivos, de hombres y mujeres, que quieran hacer oír la voz federalista. Proponemos constituir un polo federal que sea expresión pública del federalismo catalán.

Albert Miralles Güell

Secretario General PSUC viu

Miembro del Comité Ejecutivo del PCE

Barcelona 21 septiembre 2016

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